
Cómo obtener la temperatura adecuada para las reparaciones en redes inteligentes
Si alguna vez has intentado extraer un componente de alta densidad de una placa de red inteligente, sabrás lo difícil que es. No se puede simplemente aplicar calor al componente y esperar el mejor resultado. De hacerlo, es probable que la placa de circuito impreso se dañe antes incluso de que la soldadura pueda derretirse.
Por eso dejamos de pensar en el “calor” y comenzamos a pensar en las longitudes de onda.
El truco con las longitudes de onda
Evitamos usar esas lámparas infrarrojas genéricas que se encuentran por todas partes. Nuestro equipo pasó mucho tiempo intentando averiguar qué longitud de onda es la adecuada para la soldadura sin plomo. Al ajustar el filamento y el espesor del cuarzo, logramos que la luz emitida fuera de tipo infrarrojo de onda corta. Esto es importante porque evita ese problema de “calor excesivo”. Ya sabes esa sensación en la que toda la placa se calienta mucho, pero la zona que realmente necesitas reparar sigue estando bloqueada. Pues bien, ya resolvimos ese problema. La energía llega directamente a la soldadura, sin afectar al resto de la placa.
El aspecto hardware
Hicimos que estas unidades fueran pequeñas, ya que sabemos que tu banco de trabajo ya está muy ocupado. Utilizamos tubos de cuarzo de alta pureza para que puedan soportar los ciclos de calentamiento y enfriamiento, cientos de veces al día, sin romperse. También reforzamos los conectores, ya que nada arruina el flujo de trabajo más rápido que un conector dañado debido a altas corrientes.
La respuesta es rápida… realmente rápida.
Pero hay algo importante a tener en cuenta: dado que la energía está tan concentrada, hay que tener cuidado con los sensores de distancia. Si la lámpara está demasiado cerca, podrías dañar la capa protectora de la soldadura. Solo deja un poco de espacio entre la lámpara y la placa, y todo estará bien.
Cómo utilizarlo
Básicamente, se trata de reemplazos directos. Lo conectas a tu controlador, estableces el tiempo de exposición y dejas que la herramienta haga el trabajo pesado. Esto ahorra mucho tiempo, ya que no necesitas volver a calentar manualmente la misma zona una y otra vez. Además, las placas dejarán de deformarse.
Al final, no se trata de cuántos vatios puedes aplicar a la placa. Se trata de alcanzar el objetivo rápidamente y enfriarla igual de rápido. Así, todo el proceso resulta mucho más sencillo.