
Probando los componentes electrónicos para automóviles bajo condiciones extremas
Antes de que un componente electrónico entre en contacto con un automóvil, debe resistir condiciones extremas de cambio de temperatura. Aquí es donde entramos nosotros en juego. Construimos lámparas infrarrojas personalizadas, diseñadas específicamente para pruebas de resistencia a altas temperaturas.
Estas no son simples bombillas comunes. Son herramientas de precisión. Las diseñamos para imitar las condiciones extremas de calor a las que se someten los ECUs o sensores cuando se encuentran debajo del capó durante una tarde de julio.
Controlar la temperatura adecuadamente
Si queremos simular las condiciones dentro de la cabina del motor, no basta con calentar el aire. Es necesario lograr una densidad térmica adecuada. Utilizamos tecnología infrarroja de onda corta, ya que esta puede penetrar en la carcasa del componente. Si solo calentamos el aire, estamos perdiendo tiempo. Al ajustar la potencia y el voltaje, podemos controlar exactamente cuán rápido se calientan los componentes.
¿Necesita alcanzar 150°C en cuestión de segundos? Entonces ajustamos la densidad de energía para evitar retrasos. Utilizamos tubos de cuarzo de alta potencia para concentrar una gran cantidad de energía en un espacio reducido. Es realmente intenso.
Los componentes utilizados
Utilizamos vidrio de cuarzo de alta pureza. ¿Por qué? Porque cuando las temperaturas son tan altas, el vidrio barato se deforma. El cuarzo, en cambio, permanece estable.
Para las conexiones, generalmente utilizamos conectores de tipo R7 o Sk15. Son la mejor opción, ya que mantienen las conexiones firmes. Lo último que se quiere es que las conexiones se aflojen durante pruebas prolongadas.
Dependiendo de las necesidades, también podemos aplicar recubrimientos especiales. Esto permite que el calor actúe directamente sobre los puntos de unión de silicio y soldadura, en lugar de simplemente calentar el dispositivo de prueba.
Las desventajas
La ventaja de estos calentadores es que no se necesita un horno convencional enorme y complicado. Se logra una zona de calor controlada y eficiente. Pero hay una desventaja: las lámparas infrarrojas de alta densidad son muy intensas. Si el dispositivo no cuenta con un sistema de disipación adecuado o si sus ventiladores son insuficientes, es posible que los soportes del dispositivo se derritan. Es necesario encontrar el equilibrio adecuado entre la potencia de la lámpara y el flujo de aire en la cámara de pruebas. De lo contrario, surgirán zonas calientes que afectarán negativamente los resultados de las pruebas.