
Deje de reemplazar sus lámparas IR cada dos semanas
Si alguna vez ha trabajado con la montaje de placas de circuito impreso para medidores inteligentes, sabe bien cómo funciona esto. Las lámparas IR funcionan bien al principio, pero luego dejan de funcionar sin motivo aparente.
Los verdaderos culpables son el humo generado por el proceso de soldadura y los residuos de fundente. Estos se acumulan sobre la capa de cuarzo que protege las lámparas. Puede parecer algo menor, pero esas partículas crean puntos calientes que causan que el vidrio se expanda de manera desigual. Como resultado, la lámpara se quema antes de tiempo. Es frustrante y afecta negativamente el tiempo de operación de las máquinas.
La solución: “Cortina de aire”
Decidimos dejar de luchar contra el humo y en su lugar empujarlo lejos de las lámparas. Utilizamos un sistema de cortina de aire. En lugar de esperar a que las lámparas se ensucien y luego limpiarlas a mano, soplamos un flujo constante de aire filtrado sobre la superficie del módulo IR.
Pensemos en ello como una especie de escudo físico: los humos son empujados lejos antes de que puedan adherirse al vidrio.
El resultado es que las lámparas permanecen completamente limpias. Se logra una distribución uniforme del calor en toda la placa de circuito impreso, lo que significa que no hay necesidad de preocuparse por esos puntos fríos en las conexiones de soldadura.
Las desventajas (porque nada es gratis)
Por supuesto, existen algunas desventajas. Primero, la máquina se vuelve un poco más grande. Se necesita espacio para el soplador y un sistema de filtración adecuado, ya que soplair aire sucio sobre las lámparas anularía todo el propósito del sistema.
Además, hay que encontrar el equilibrio adecuado. Si se aumenta demasiado el flujo de aire, se enfriará la placa de circuito impreso. Eso obligaría a suministrar más energía a las lámparas para alcanzar la temperatura adecuada para el proceso de soldadura, lo cual no es ideal. Hay que encontrar ese punto óptimo donde el aire sea lo suficientemente rápido como para proteger el vidrio, pero no tan fuerte como para robarle el calor a las lámparas.
Por qué es importante
Cuando se logra ese equilibrio, la diferencia es enorme. En las fábricas donde se producen grandes cantidades de componentes, la vida útil de las lámparas aumenta entre 3 y 5 veces. Eso significa menos reparaciones. Ya no hay necesidad de pasar las tardes reemplazando lámparas quemadas.
Además, como las lámparas permanecen limpias, el perfil térmico de la placa de circuito impreso no varía. No es necesario ajustar constantemente los parámetros del PID para compensar el efecto negativo del hollín. Básicamente, hemos resuelto un problema relacionado con la química utilizando una solución ingeniosa.